jueves, 18 de julio de 2013

Punto final



AL INICIO de la tarde  escribo en mi estudio con gran inspiración, como pocas veces en los últimos tiempos. 

Conforme escribo, me voy diluyendo en la escritura, me incorporo  al  entramado  de palabras  y frases que brota de mi cerebro  y se plasma a través del teclado en la esquiva pantalla del ordenador.

Es noche cerrada –la  oscuridad inunda el cuarto– cuando pongo el punto final de mi texto y se completan a la par los dos complejos procesos...

Ahora me toca luchar con denuedo porque mi escrito consiga atraer lectores  y, lo que es aún más complicado y difícil… logre... ¡atraparlos!.. 


Sólo así (lo sé) tendré alguna posibilidad real de regreso, de retorno…  



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