martes, 13 de agosto de 2013

Niña con muñeca de trapo

VEO  una niña que carga (o agarra o sujeta bajo el brazo) una muñeca de trapo y me emociona tanto la emotiva y tierna imagen que queriendo saber de dónde me llega tanta emoción (emoción grande y honda)  me dedico a analizarla.

Luego de un tiempo de atenta contemplación, algo me resulta obvio: que  la niña no carga ni sujeta ni agarra una pertenencia o una propiedad, algo material, un objeto y  ni siquiera un “juguete”. No. Desde la total entrega de su pura inocencia la muñeca de trapo (“su muñeca”) es para la  niña un ser “real”,  tan “vivo”  como ella misma…

La niña ha incorporado  la muñeca a su propio ser, a su propia humana sustancia, a su propia alma… y una a la otra –sin la menor resquebrajadura– se pertenecen… 

De modo que si de pronto (esto me queda muy claro) la niña se viera obligada a separarse de su muñeca por cualquier motivo o circunstancia (destrucción o pérdida), un lacerante dolor desgarraría su infantil corazón y su frágil y tierna almita quedaría trágicamente marcada para siempre…